Artículo dirigido a pacientes renales y estreñidos funcionales.
Primera parte: comprender el problema para encontrar la mejor solución
«El estreñimiento no es sólo una molestia. En las personas con enfermedad renal crónica, se puede afectar la calidad de vida, alterar la microbiota intestinal y favorecer procesos que hoy sabemos también influyen en la salud del riñón y del paciente.
Comprender por qué ocurre es el primer paso para abordarlo de una manera más efectiva y duradera.«
INTRODUCCIÓN
Si usted vive con enfermedad renal crónica, ya sea en etapas tempranas o recibe tratamiento con hemodiálisis o diálisis peritoneal, probablemente ha experimentado un problema del que pocas veces se habla durante la consulta médica: el estreñimiento.
Para muchas personas puede parecer una molestia menor, pero quienes lo padecen saben que no lo es. Días sin evacuar, sensación de abdomen inflamado, gases, dolor, pérdida del apetito e incluso la necesidad de utilizar laxantes de forma frecuente, forman parte de la realidad cotidiana de miles de pacientes renales.
Durante muchos años el estreñimiento se consideró simplemente un problema del tránsito intestinal. La solución parecía sencilla: si el intestino no se mueve, hay que estimularlo o facilitar la evacuación.
Sin embargo, la investigación científica de las últimas dos décadas ha cambiado profundamente esta forma de entender el problema.
Hoy sabemos que el intestino grueso no es únicamente el lugar donde se forman las deposiciones. Es un órgano metabólicamente activo que alberga cerca de 38 billones de microorganismos, conocidos en conjunto como microbiota intestinal, capaces de producir vitaminas, aminoácidos, compuestos beneficiosos, regular el sistema inmunológico e influir sobre múltiples órganos, entre ellos el riñón.
Esta comunicación bidireccional se conoce actualmente como eje intestino-riñón.
Cuando la microbiota intestinal pierde su equilibrio —una condición denominada disbiosis— disminuye la producción de compuestos beneficiosos, como los ácidos grasos de cadena corta (AGCC), y aumenta la generación de sustancias potencialmente dañinas conocidas como toxinas urémicas. En las personas con enfermedad renal, cuya capacidad para eliminar estas toxinas ya está reducida, este fenómeno adquiere una importancia aún mayor.
Por esta razón, actualmente el estreñimiento ya no se considera únicamente un problema de evacuación. Se reconoce como una condición que puede modificar el ecosistema intestinal y contribuir a alterar el delicado equilibrio entre el intestino y el riñón.
Comprender este cambio de modelo, permite entender por qué el tratamiento moderno del estreñimiento va mucho más allá del uso ocasional de un laxante.
¿Qué es realmente el estreñimiento?
Todos hemos tenido alguna vez dificultad para evacuar. Sin embargo, cuando esa situación se repite semana tras semana deja de ser una molestia pasajera y puede transformarse en un problema de salud que afecta la calidad de vida.
Muchas personas creen que tener estreñimiento significa evacuar cada dos o tres días. En realidad, la frecuencia por sí sola no define esta condición.
Desde el punto de vista médico, el estreñimiento se caracteriza por una combinación de síntomas que pueden incluir:
- menos de tres evacuaciones espontáneas por semana;
- esfuerzo excesivo al defecar;
- heces duras o fragmentadas;
- sensación de evacuación incompleta;
- sensación de obstrucción durante la defecación;
- necesidad de maniobras manuales para evacuar.
Los criterios de Roma IV, utilizados internacionalmente para diagnosticar el estreñimiento funcional, establecen que estos síntomas deben estar presentes durante al menos tres meses y haber comenzado seis meses antes del diagnóstico.
En otras palabras, una persona puede evacuar todos los días y aun así sufrir estreñimiento si necesita hacer un gran esfuerzo o siente que nunca logra vaciar completamente el intestino.
¿Cómo saber si el tránsito intestinal es normal?
Una herramienta muy utilizada por médicos y nutricionistas es la Escala de Bristol, que clasifica las deposiciones en siete tipos, según su forma y consistencia.
TABLA DE BRISTOL
Los tipos 3 y 4 se consideran, en general, compatibles con un tránsito intestinal normal.
En cambio, las deposiciones tipo 1 y 2 corresponden a heces duras, secas y difíciles de evacuar, características del estreñimiento. Por el contrario, las deposiciones tipo 6 y 7 son blandas o completamente líquidas y suelen reflejar un tránsito intestinal alterado. Aunque representan situaciones opuestas, ambos extremos de la escala indican que el aparato digestivo no está funcionando de manera adecuada y pueden ser la manifestación de alteraciones que requieren evaluación.
Lo importante que debes recordar
El estreñimiento no se define únicamente por el número de evacuaciones. También importa la dificultad para evacuar, la consistencia de las heces y la sensación de vaciamiento incompleto.
¿Con qué frecuencia ocurre en los pacientes renales?
El estreñimiento es mucho más frecuente en las personas con enfermedad renal que en la población general.
Mientras que en la población adulta la prevalencia suele estimarse entre un 10 % y un 20 %, diversos estudios han mostrado que en pacientes con enfermedad renal crónica puede alcanzar cifras cercanas al 30–40 %, e incluso superar el 60 % en algunas series de pacientes en diálisis, dependiendo de la edad, la presencia de diabetes, la alimentación y los criterios utilizados para definir estreñimiento.
Estas cifras significan que uno de cada tres, e incluso uno de cada dos pacientes, puede convivir con este problema.
Sin embargo, el estreñimiento suele estar subdiagnosticado. Estudios realizados en 2019, sobre más de 7.000 personas con estreñimiento funcional, concluyeron que un poco más de la mitad de ellos, antes de los 60 años hizo Enfermedad Renal en etapa 1.
Muchos pacientes consideran que el estreñimiento «es normal» debido a la enfermedad renal o, creen que es una consecuencia inevitable de la restricción de líquidos y alimentos vegetales. Como resultado, no consultan o recurren repetidamente a laxantes de venta libre sin buscar un abordaje integral y definitivo.
¿Sabías que…?
Diversos estudios han mostrado que el estreñimiento en pacientes renales se asocia con una peor calidad de vida, mayor distensión abdominal, menor apetito, intolerancia a los quelantes y un mayor uso de medicamentos laxantes.
¿Por qué el estreñimiento es tan frecuente en la enfermedad renal?
No existe una única causa.
Generalmente es el resultado de la combinación de varios factores que terminan afectando el funcionamiento normal del colon.
Factores a considerar
- Restricción del consumo de líquidos
Muchos pacientes en diálisis deben controlar cuidadosamente la cantidad de líquidos que consumen entre sesiones.
Aunque esta medida es fundamental para evitar la sobrecarga de volumen, también puede favorecer la formación de heces más secas y difíciles de eliminar.
No significa que el paciente deba beber más agua por su cuenta; cualquier modificación debe ser indicada por el equipo tratante.
- Restricción de frutas y verduras
Para controlar el potasio, muchas personas disminuyen el consumo de frutas, verduras y otros alimentos naturalmente ricos en fibra.
Como consecuencia, disminuye el aporte de fibra dietética, que normalmente llega al colon para alimentar la microbiota intestinal.
Esto puede afectar tanto la consistencia de las heces como la producción de metabolitos beneficiosos.
- Algunos medicamentos favorecen el estreñimiento
Entre los medicamentos utilizados habitualmente en pacientes renales se encuentran varios que pueden enlentecer el tránsito intestinal, como algunos quelantes del fósforo, suplementos de hierro, ciertos analgésicos opioides y otros fármacos empleados para tratar enfermedades asociadas.
Muchas veces el estreñimiento no depende de un solo medicamento, sino del efecto combinado de varios tratamientos.
- Menor actividad física
La enfermedad renal avanzada suele acompañarse de cansancio, pérdida de masa muscular y menor capacidad para realizar actividad física.
El movimiento corporal también estimula el movimiento intestinal. Por ello, el sedentarismo constituye otro factor que puede favorecer el estreñimiento.
- Cambios en la microbiota intestinal
Durante muchos años este aspecto pasó prácticamente inadvertido.
Hoy sabemos que las personas con enfermedad renal presentan alteraciones importantes en la composición de su microbiota intestinal.
Disminuyen numerosas bacterias capaces de producir ácidos grasos de cadena corta, especialmente butirato, mientras aumentan microorganismos que generan compuestos derivados de la fermentación de proteínas.
Este cambio modifica el ambiente intestinal y puede contribuir a un tránsito más lento y a una mayor producción de toxinas urémicas.
Y aquí aparece uno de los conceptos más importantes de este artículo.
El estreñimiento no sólo es una consecuencia de la enfermedad renal. También puede convertirse en un factor que perpetúa la alteración de la microbiota intestinal, favoreciendo un círculo vicioso en el que el intestino y el riñón terminan afectándose mutuamente.
Un nuevo modelo
Durante décadas se pensó que el colon era simplemente un órgano encargado de almacenar y eliminar los residuos de la digestión.
Hoy sabemos que es mucho más que eso.
El colon funciona como un verdadero ecosistema donde conviven billones de microorganismos que participan activamente en nuestra salud.
Cuando reciben los nutrientes adecuados, especialmente fibra dietética soluble, fibras fermentables, prebióticos y mucílagos vegetales, estas bacterias producen compuestos beneficiosas como los ácidos grasos de cadena corta, que ayudan a mantener la integridad de la barrera intestinal, regulan la inflamación y participan en la fisiología normal del colon.
Cuando ese equilibrio se pierde, las consecuencias pueden extenderse mucho más allá del intestino.
Por eso, actualmente numerosos investigadores consideran que el tratamiento del estreñimiento no debería centrarse únicamente en lograr una evacuación.
También debería buscar, cuando sea posible, favorecer la recuperación del equilibrio del ecosistema intestinal.
«El mejor tratamiento para el estreñimiento no es necesariamente el que produce la evacuación más rápida, sino el que, en la medida de lo posible, ayuda a recuperar el funcionamiento fisiológico del intestino.»
En la segunda parte responderemos preguntas fundamentales:
- ¿Qué son los laxantes y cómo actúan?
- ¿Todos los laxantes funcionan de la misma manera?
- ¿Pueden algunos laxantes modificar la microbiota intestinal?
- ¿Qué diferencias existen entre un laxante y un prebiótico?
- ¿Qué muestran los estudios sobre psyllium, goma guar, goma de acacia y otros prebióticos?
- ¿Qué papel desempeñan los ácidos grasos de cadena corta en la regulación del tránsito intestinal?
- ¿Cómo puede integrarse una estrategia nutricional basada en prebióticos y mucílagos dentro del tratamiento del estreñimiento en personas con enfermedad renal?
Pronto en este Blog


